La oscuridad
ruge, arrastra, pero no nos logra doblegar en este camino de luz. Aceptando que
también existe, podemos alcanzar esta lucha que parece agotarnos, pero nos
encuentra vencedores. Somos el cielo en esta tierra, donde hay luz y oscuridad.
Justicia divina presente, siendo Dios con Dios.
Momentos no tan normales y llamados paranormales, para quien no habita y siente en este mundo invisible de los trabajadores de la luz. Porque estamos en silencio, actuando y defendiendo y siendo multidimensionales a la vez. Dios habita en mi y soy la luz que el me otorgo , que alimento con mi frecuencia y siendo parte de estar en misión.
MIRU

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